Una corriente actual de preocupación dentro del mundo tecnológico es la relacionada con la emisión de carbono y contaminantes debido a las actividades digitales, una preocupación que ha llegado al mundo de las blockchain dando origen al desarrollo de las conocidas blockchain carbono negativas. El objetivo en todo caso es reducir al máximo la emisión de carbono y otros contaminantes colaborando así con la preservación del medio ambiente de nuestro planeta.

Para lograr esto, la mayoría de las blockchain carbono negativas buscan una cosa: consumir menos energía ofreciendo más rendimiento. Generalmente, esto lo hacen por medio de mecanismos de consenso más rápidos y menos intensivos, como el caso de Proof of Stake (PoS), Delegated Proof of Stake (DPoS), Proof of Authority (PoA) y el uso de soluciones BFT (Byzantine Fault Tolerance) más rápidas y permisivas (en el sentido de no ser tan tolerantes a este tipo de fallos). Otro modelo para lograr esto es por medio de sidechains que aceleran las operaciones y permiten a sus usuarios realizar transacciones con un coste energético reducido.

En todo caso, el desarrollo de soluciones blockchain carbono negativas siempre apunta a construir sistemas con niveles de descentralización más bajos e incluso inexistentes, pero, que en consecuencia, nos ofrecen más rendimiento. Pero ¿Por qué esto es tan preocupante ahora? ¿Cuál es el alcance y qué ventajas/desventajas ofrecen estos sistemas? Pues bien, examinemos esta situación.

Una preocupación cada vez más relevante

La preocupación por el medio ambiente se ha transformado en un pilar fundamental para muchas industrias. Algunas de ellas, altamente contaminantes (como la petrolera) han puesto su granito de arena para hacer que sus actividades, productos, subproductos y desechos sean, hasta cierto punto, menos contaminantes de lo que deberían de ser sin un tratamiento debido.

Por supuesto, hay industrias donde un mínimo esfuerzo pro-ambiente tiene un alto impacto, pero en otras, ese impacto puede ser mínimo o incluso despreciable, sin importar la cantidad de dinero que se pueda colocar en dichas actividades. La principal razón para esta diferencia tiene que ver precisamente con nuestro avance tecnológico, ya que este es el punto limitante sobre qué tecnologías se pueden aplicar para optimizar los procesos y hacerlos menos contaminantes. 

Es precisamente ese avance tecnológico lo que ha dado origen a las blockchain carbono negativas, o mejor dicho, blockchain de emisión reducida.  Tomemos por ejemplo redes como Lightning Network. Si bien Lightning Network depende de Bitcoin, una red con alto consumo energético, LN en realidad ofrece servicios con un costo muy reducido a nivel energético, a la vez que ofrece velocidad y seguridad de las operaciones. Si a eso, le sumamos que la mayoría de nodos LN se ejecutan en entornos de energía renovables, entonces estamos ante una “blockchain” (realmente LN es una sidechain) carbono-negativa o de emisión reducida. 

La misma situación, por ejemplo, la podemos ver en Ethereum, que dejó el modelo PoW para pasar el modelo PoS, reduciendo sus necesidades energéticas en más de un 97% en el proceso. En ambos casos, la emisión y consumo energético se ha reducido, siguiendo sus propios objetivos y roadmap, pero con un impacto muy parecido.

Puntos importantes de las redes carbono negativas

  1. Si bien el consumo energético se reduce, muchas blockchain carbono negativas tienden a elegir modelos que recentralizan o, al menos, disminuyen el nivel de descentralización de la misma. Ethereum es quizás el ejemplo más claro de esto, ya que la red actualmente se ha centralizado a niveles peligrosos (más del 50% de los nodos están en Estados Unidos y desplegados en AWS). Este esquema se repite con más o menos impacto en otras redes, por ejemplo, Solana, Harmony, EOS, Polygon, Arbitrum, Algorand, Ripple, Polkadot, Avalanche, Cosmos, entre otras.
  2. Los modelos y algoritmos de consenso centrados en velocidad y escalabilidad, muchas veces no son tan resistentes y seguros como sus contrapartes más centradas en la corrección y una mayor descentralización. Un buen ejemplo de esto lo podemos ver entre Bitcoin y Solana. Bitcoin ha sido una red blockchain con un alto nivel de seguridad y con un uptime envidiable de más de 99% en 13 años. En comparación, Solana suele sufrir caídas de servicio e incluso se ha visto en la necesidad de “reiniciar la blockchain” para volver a funcionar. Por supuesto, esta situac