La liquidez es una característica de los mercados que nos permite reconocer si es posible comprar o vender un activo de forma rápida y sin contratiempos dentro de ese mercado. 

Uno de los conceptos más importantes y básicos dentro de los mercados es el de liquidez. Este concepto nos indica la medida en la que un activo cualquiera puede ser comprado o vendido a un determinado precio.

La liquidez de un mercado nos permite reconocer si un activo puede comprarse o venderse de forma sencilla dentro de un mercado, dada la existencia y necesidad de operar con dicho activo. Teniendo en cuenta esto, es fácil comprender porque los mercados “líquidos” o con mucha liquidez, tienen un gran dinamismo y facilitan la participación de las partes, en comparación con un mercado “ilíquido” o sin liquidez.

Sin embargo, seguramente te preguntarás ¿Qué impacto tiene realmente la liquidez en los mercados? ¿Cómo puede afectar la liquidez el precio de un activo? Pues bien, estas y otras preguntas podrás conocerlas a continuación.

Liquidez, una pieza fundamental de los mercados

Como ya hemos comentado, la liquidez nos dice si un activo se puede comprar o vender de forma rápida dentro de un mercado, dado que este activo es comerciado activamente y en grandes cantidades dentro del mismo.

Un mercado líquido es un mercado sano. Tan importante es esto que, muchos exchanges y criptomonedas. compran los servicios de empresas llamadas market makers (creadores de mercados) para poder generar order books líquidos, además de volumen de intercambio si así se le pide.

Esto quiere decir que la liquidez está unida a conceptos como los de oferta y demanda. En tal sentido, la oferta es la cantidad de un activo determinado que está disponible para comerciar. Mientras que la demanda, es la necesidad de los comerciantes por transformar otros activos en el activo objetivo que está siendo ofertado.

Para hacer más sencillo esto, imagina lo siguiente:

Entras en un exchange de criptomonedas y eliges el par BTC/EUR. En este caso, los activos a comerciar son BTC y EUR, lo que significa que los usuarios pueden comprar o vender estos activos entre ellos. Si los usuarios inyectan gran cantidad de BTC y EUR, este mercado será visto como un mercado líquido, gracias a lo cual podrás cambiar tus BTC o EUR de forma muy rápida y sin alterar el precio en gran medida.

Sin embargo, si eliges por ejemplo un par como, por ejemplo, el BTC/DRAGON, te darás cuenta que la liquidez en ese mercado es prácticamente inexistente. En tal escenario podrías tener una gran cantidad de tokens DRAGON en tu poder, pero si deseas cambiarlos a BTC no podrás hacerlo, y los pocos que puedas los harás hundiendo el precio, por lo que ni si quiera los pocos que consigas intercambiar te saldrán rentables. Y la razón para esto es sencilla: la demanda de tokens DRAGON es inexistente, por tanto la liquidez de sus mercados para hacer intercambios es también inexistente.

Dicho esto, podemos ver claramente lo fundamental que resulta la liquidez: si un mercado no cuenta con suficiente liquidez los cambios entre activos se hacen muy difíciles y hasta imposible de realizar en muchas altcoins. Pero esta es solo una faceta de la liquidez, ya que esta puede afectar el precio final de los activos en cuestión.

Por ejemplo, en un mercado líquido las compras y ventas rápidas de activos nos indica que podremos transformar nuestros activos con pocas pérdidas debido a los cambios de precio de dichos activos. Esto resulta vital en mercados como el de las criptomonedas, donde el precio de activos como Bitcoin puede variar mucho en pocos minutos. Lo contrario pasa en un mercado que no es líquido, donde nuestras operaciones de intercambio pueden pasar horas o días en realizarse, con el correspondiente riesgo de una bajada de precio que nos haga perder dinero en el proceso.

Pero ahora que hablamos de activos y su peso en liquidez, es bueno saber qué activos son más o menos líquidos y cómo podemos prepararnos para intercambiar los mismos de la mejor forma.

Un mercado líquido no tiene nada que ver con un mercado dinámico, ni un mercado con mucho volumen de intercambio. Por ejemplo, un exchange podría simular órdenes de intercambio cada 10 segundos de 1000 €. Si esto se hace 10.000 veces al día, tendrán un volumen diario de 10 millones de euros, con un mercado donde se opera cada 10 segundos, pero el mercado no será líquido, ya que es un mercado artificial con una estrategia de “market making”.

Para determinar lo líquido que es un mercado, basta con observar el order book y ver qué ocurre con el precio del activo si haces una determinada orden. Por ejemplo: vender 100.000 € en el par BTC-EUR en un determinado exchange. Si dada la orden de venta, notas que el precio de BTC cambia mucho, entonces no es líquido. Puede incluso, que tu operación nunca se lleve a cabo en su totalidad, porque no existe la cantidad de activo de intercambio necesaria para llevar a termino la operación.

Así podemos decir que:

Un mercado líquido tiene un mercado profundo alimentado. En función de lo alimentado que se encuentre el mercado, podremos mencionar cómo de líquido es.

Este concepto tan simple no se tiene tan en cuenta como debería y suelen ser muchas las personas que se ven atraídas por monedas que suben de precio de forma exagerada en poco tiempo sin tener en cuenta la liquidez del mercado, dando como resultado que una operación de, por ejemplo, 1000€ ha hecho subir el precio un 500%, pero el resto jamás podrán vender, porque no hay forma en que se procesen esas operaciones.

Clasificación de los activos según su liquidez

Podemos clasificar los activos financieros según su liquidez:

  1. Dinero fíat: el dinero fíat es por lejos el activo líquido por excelencia. La razón es que el dinero fíat puede intercambiarse por cualquier otro activo de forma rápida sin el riesgo de pérdidas considerables por el valor del mismo. Por supuesto, en este punto entran distintas formas y representaciones del dinero fíat, por ejemplo:
    1. Depósitos bancarios.
    2. Emisiones de deuda de corto y largo plazo.
    3. Pagarés o activos emitidos por una empresa.
    4. Renta fija o deuda emitida por las empresas privadas.
    5. Renta variable de empresas o acciones.
  2. Commodities como los metales (hierro, bauxita, cobre), metales preciosos (oro, plata), petróleo, gas, granos, carnes.
  3. Mercados de divisas, incluyendo índices bursátiles y ETF.
  4.  Criptomonedas.

En este punto, nos interesa el mercado de criptomonedas, que si bien está posicionado en esta lista como el cuarto activo más líquido, lo cierto es que este mercado es muy amplio, e incluso superior a muchos mercados de acciones e índices bursátiles en distintas partes del mundo. Esto debido al enorme crecimiento económico que las criptomonedas han sufrido desde su aparición. Una evolución y crecimiento que aún en nuestros días sigue aumentando rápidamente.

¿Cuánto sabes, criptonauta?

¿Un mercado líquido es poco manipulable?

¡CIERTO!

La existencia de mercados públicos, donde los registros de compra y venta puedan ser revisados libremente, y que adicionalmente tienen una alta liquidez, son en esencia, mercados poco manipulables. En condiciones como estas, es poco probable que las acciones de manipulación de precios de un actor o conjunto de actores pueda realmente alterar el mercado, y de hacerlo, este se corregirá rápidamente. De allí la importancia de la liquidez, ya que a mayor liquidez, más complejo es realizar este tipo de acciones.

Impacto de la liquidez en los mercados

La liquidez resulta esencial en los mercados porque ayuda a marcar el ritmo de las negociaciones que se dan dentro del mismo. Como ya hemos comentado, en un mercado de alta liquidez o líquido, la apertura y cierre de operaciones de intercambio se realiza de forma muy rápida. Todo lo contrario a lo que ocurre en un mercado de baja liquidez o ilíquido. Esto por supuesto, significa también que en mercados líquidos el riesgo de las operaciones es menor, en comparación con mercados ilíquidos.

Sin embargo, si llevas algo de tiempo en el mundo cripto, seguramente habrás escuchado que la gran liquidez de ciertos mercados de criptomonedas, atrae especuladores y a una práctica muy conocida como pump and dump. Esto es cierto, y es algo de lo que hay que tener bastante cuidado. Pero expliquemos en primer lugar que es pump and dump, y así podrás comprender el peligro. En primer lugar, el pump and dump es una estrategia que busca hacer subir el precio de una criptomoneda de forma artificial. De esta forma, los especuladores buscan multiplicar las ganancias que pueden obtener haciendo subir el precio de una criptomoneda.

El objetivo es hacer subir el precio de la moneda hasta un punto, para luego inundar el mercado vendiendo todas sus posiciones. Esto les permite generar una gran oferta de monedas con un precio ligeramente inferior al del mercado, pero que les da grandes ganancias. ¿Resultado? Los especuladores ganan mucho dinero, mientras que quienes participan en el sistema con pocas tenencias y muy tarde, lo pierden. Vale decir, que esto es solo posible en mercados con una buena liquidez, porque facilitan el intercambio de forma rápida.

Puede que veas esto como un punto negativo e indeseable. Pero lo cierto es que también tiene sus ventajas, ya que más personas entran en el sistema y generalmente la bajada termina posicionando el precio en un rango superior a la marca inicial del pump and dump. Además, la liquidez también aumentará y en general el dinamismo del mercado será mayor.